La estética, más allá de lo banal

La estética, más allá de lo banal

 

En nuestra sociedad muchas veces la estética o el cuidado personal se ha visto como  algo muy banal, sin embargo en estos quince años Rejuvenique  me ha enseñado que detrás de cada uno de los tratamientos logramos entrar en espacios muy valiosos del ser humano.

Buscamos que nos escuchen, buscamos sentirnos únicos y especiales para alguien, buscamos mejorar nuestros conflictos emocionales, buscamos conectar con esa sensación de un chineo o de una caricia que activa toda nuestra biología y hace que secretemos un montón de químicos necesarios para sentirnos bien, necesitamos espacios de silencio donde podamos conectarnos con nosotros mismos en donde encontramos soluciones o nos damos la oportunidad de ver la vida desde otro lugar,buscamos sentirnos bien no para los otros sino para nosotros mismos, buscamos un abrazo, una sonrisa, tomarnos un té que sepa diferente, que huela a paz, que sepa a alegría, buscamos que el tiempo se detenga en plenitud, buscamos que nuestras arrugas solo sean un reflejo de lo vivido y no de lo sufrido, buscamos que nuestro cuerpo sea un templo donde se pueda habitar más fácilmente, buscamos reencontrarnos con sensaciones básicas como respirar despacio, inhalar aromas relajantes o estimulantes, conectarnos con la vida  entre otras muchas experiencias que con el ajetreo diario vamos olvidando.

Nos olvidamos de sentir intensamente, nos olvidamos de estar conectados con nosotros mismos, con nuestros propósitos más profundos, con nuestra salud y en esencia con lo que somos AMOR PURO.

Hoy más que nunca quiero invitarte a que te dediques un tiempito, un chineo,  que te permitas experimentar sensaciones que hemos dejado de último y que vuelvas a recuperar tu poder personal, que vuelvas a recuperar eso que nos conecta a todos y que puede hacer de nuestra existencia  una aventura más plena. 

No es vanidad … es el mejor regalo que nos podemos dar.